Menstruar no tiene una sola cara: hablemos de diversidad menstrual
- 5 jun
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¿Quiénes pueden menstruar?
Cuando pensamos en la menstruación, solemos asociarla automáticamente con las mujeres. Sin embargo, desde una perspectiva biológica, menstruar no depende de una identidad de género, sino de ciertos procesos y órganos reproductivos.
La menstruación ocurre cuando existe un útero con revestimiento endometrial que se prepara cada ciclo para un posible embarazo. Si no hay fecundación, ese tejido se desprende y se expulsa a través del sangrado menstrual, para que esto suceda intervienen hormonas como el estrógeno y la progesterona, así como la ovulación y otros procesos del ciclo menstrual.
Por eso, además de muchas mujeres, también pueden menstruar algunas personas no binarias y algunos hombres trans que conservan órganos reproductivos como el útero y los ovarios. Del mismo modo, no todas las mujeres menstrúan: algunas han llegado a la menopausia, otras viven ciertas condiciones médicas o reciben tratamientos que modifican o detienen el ciclo menstrual.
Entender la menstruación desde esta perspectiva nos permite reconocer que se trata de una experiencia biológica que puede estar presente en personas con identidades diversas.

Hablar de menstruación para todas las personas menstruantes
Aunque millones de personas comparten la experiencia de menstruar, ninguna la vive exactamente de la misma manera, algunas tienen ciclos regulares y poco dolorosos, mientras que otras experimentan cólicos intensos, cambios de humor, cansancio, migrañas o sangrados abundantes. La duración del periodo, la cantidad de flujo, los síntomas físicos y las emociones asociadas pueden variar enormemente de una persona a otra.
Por eso, cuando hablamos de salud menstrual, es importante evitar la idea de que existe una experiencia "normal" o universal. Lo que para una persona puede ser una molestia menor, para otra puede representar un reto físico o emocional significativo.
Utilizar expresiones como "personas menstruantes" no busca reemplazar la palabra "mujeres", sino ampliar la conversación para incluir a todas las personas que viven esta experiencia. Un lenguaje más inclusivo permite que más personas se sientan reconocidas cuando hablamos de educación menstrual, acceso a productos para el periodo y bienestar.

La representación también cuenta
Durante mucho tiempo, las campañas publicitarias y los discursos sobre la menstruación nos mostraron una imagen muy específica de cómo debía verse y vivirse un periodo. Generalmente aparecían mujeres jóvenes, con cuerpos similares, estilos de vida parecidos y experiencias casi idénticas, esa representación limitada contribuyó a la idea de que existe una sola forma de menstruar.
La realidad es mucho más diversa, hay personas con ciclos largos o cortos, con síntomas intensos o casi imperceptibles, con diferentes cuerpos, edades, identidades y contextos de vida, ninguna menstruación es exactamente igual a otra, porque ninguna persona menstruante es igual a otra.
Reconocer esta diversidad nos ayuda a construir conversaciones más honestas y empáticas sobre la salud menstrual, hablar de menstruación para todas las personas que la viven significa entender que no existe una experiencia única, sino millones de formas distintas de atravesar el ciclo menstrual y todas esas personas merecen ser escuchadas, respetadas y representadas.



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