Placer y menstruación: ¿se puede disfrutar en todos los días del ciclo?
- mercheyersofia
- hace 4 días
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Hay muchas ideas que aprendimos sobre la menstruación sin preguntarnos de dónde venían.
Ideas que se repiten, se normalizan y se quedan ahí, influyendo en cómo vivimos nuestro cuerpo, el deseo y la sexualidad durante la menstruación.
Que menstruar es algo incómodo de compartir.
Que esos días el cuerpo “estorba”.
Que sentir placer mientras sangras es raro o inapropiado.
Pero… ¿esas ideas son nuestras?
Hablar de placer y menstruación, es una conversación necesaria para entendernos mejor y juzgarnos menos.
El cuerpo NO se apaga cuando menstruas.
Durante la menstruación el cuerpo está trabajando activamente: el útero se contrae, el endometrio se desprende y las hormonas cambian. Estos cambios hormonales durante la menstruación influyen directamente en cómo te sientes física, emocional y sexualmente.

Por eso puede pasar que:
Te sientas más sensible, emocional o físicamente.
Tengas menos deseo sexual, más cansancio o ganas de estar contigo.
O por el contrario, sientas más conexión corporal, mayor sensibilidad en la zona pélvica o más deseo.
El cuerpo responde distinto en cada persona y en cada fase del ciclo.
Placer sin culpa (y sin exigencias).
Hablar de placer durante la menstruación no significa que tengas que querer tener relaciones sexuales. Significa entender que el placer no desaparece porque estés menstruando, pero tampoco es una obligación.
No pasa nada si no tienes ganas.
No pasa nada si prefieres descansar.
No pasa nada si tu cuerpo pide pausa.
Y tampoco pasa nada si te sientes conectada contigo, si disfrutas el contacto, las caricias o si quieres explorar tu cuerpo de otra forma.
Nos enseñaron a pensar el placer desde una sola forma, cuando en realidad el cuerpo puede sentir de muchas maneras.
La sexualidad durante la menstruación también puede vivirse así:
A través de caricias, besos o contacto piel con piel.
Mediante la masturbación y el autoconocimiento.
Con respiraciones profundas, movimiento suave o relajación.
O simplemente sintiéndote cómoda, segura y presente en tu cuerpo.
Durante la menstruación, algunas personas experimentan mayor sensibilidad genital, orgasmos más intensos o incluso alivio de cólicos gracias a la liberación de endorfinas. Otras no sienten interés, y eso también es parte de una relación sana con el cuerpo.

Una buena forma de conectar con tu placer paso a pasito puede ser. En lugar de preguntarte: ¿debería tener ganas? ¿Y si mancho o incomodo?
Intenta preguntarte: ¿Qué tipo de cercanía, cuidado o comodidad necesitas?
A veces la respuesta es contacto.
A veces es descanso.
A veces es silencio.
Y todas son válidas.
Vale la pena cuestionar.
¿Placer y sangrado no pueden convivir?
La menstruación no te quita valor, deseo ni derecho a sentir bienestar.
Hablar de placer y menstruación nos permite conocernos mejor y pasarla más rico sea de la forma que sea, sin estigmas propios o impuestos.
Porque amarte también es respetar cómo te sientes en cada fase del ciclo.
Y eso incluye darte permiso de sentir —o no sentir— placer, sin juicios.



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